Hola a todas las mamis del club Faber-Castell, mi nombre es Carol Wong, maestra y cuidadora del espíritu lúdico de grandes y chicos. Desde hace 25 años acompaño a niñas y niños de entre 1 y 5 años, y a lo largo de este tiempo he sido testigo de frases inolvidables que me han compartido sobre sus mamás.
Y aunque cada niño tiene su historia, hay algo que se repite con ternura en cada conversación. Cuando les pregunto:
"¿Y qué te gustaría decirle a tu mamá en su día?"
La respuesta es, casi siempre, la misma:
"¡Gracias!"
Una palabra simple, pero inmensa. Cargada de amor, de gratitud, de memorias compartidas y de emociones que no siempre logran decir con claridad... pero que están ahí, en su forma más pura.
Hoy quiero compartirte una de esas pequeñas cartas que me han inspirado profundamente. Una carta desde un corazón de 4 años, directo al tuyo:
Soy Mateo, tengo 4 años, y lo que más me gusta en el mundo… es estar a tu lado.
Me encanta mirarte desde abajo, porque te ves enorme, enorme… tan grande como esos árboles que dan sombra cuando hace calor.
Y cuando abro los brazos y cierro los ojos, siento que subo, subo, subo… hasta que puedo verte de frente. Entonces me acerco, pero bien cerquita a ti, y de pronto… huelo a rosas, a fresas. ¿Eres tú la que huele tan rico?
También puedo escuchar tu corazón.
Pim pon mi corazón. Pim pon tu corazón.
Y siento que el tuyo y el mío suenan al mismo ritmo.
Gracias, mami, por toda la paciencia que me tienes, sobre todo cuando comemos. A veces me cuesta probar cosas nuevas, pero tú haces magia… ¡y me termino comiendo todas las verduras sin darme cuenta! No sé cómo lo haces, pero siempre funciona.
A veces pareces mi aspiradora de juguete, porque vas por toda la casa guardando todo.
(No te diste cuenta de que mis juguetes estaban perfectamente ordenados... ¡listos para jugar!)
Me haces reír muchísimo cuando cantas las canciones que canta mi miss. Aunque siempre le cambias la letra, igual lo haces bonito, mami. Me río tanto que hasta me duele la barriga.
Hay días en los que me siento solito, porque no te he visto en todo el día…
Pero cuando llegas, siento que me abrazas con muchos brazos a la vez, ¡como un pulpo! Y tú solo tienes dos… Definitivamente, mami, tú tienes magia.
Esta carta ya se está haciendo larga…
Solo quería decirte algo muy importante:
GRACIAS, MAMÁ.
Te quiero hasta el infinito… y más allá.
Con amor,
Mateo 💛
Querida mamá, si llegaste hasta aquí, te abrazo fuerte.
Y te invito a que actives tu espíritu lúdico, ese que vive en ti desde siempre, aunque a veces se esconda entre las tareas del día a día.
¿Cómo activar tu espíritu lúdico y fortalecer el vínculo con tus hijos?
Ser mamá es una aventura intensa y hermosa… ¡pero también agotadora! En medio de la rutina, las responsabilidades y el cansancio, a veces se nos olvida jugar. Sin embargo, el juego es una herramienta poderosa para conectar emocionalmente con nuestros hijos y construir recuerdos que durarán toda la vida.
Aquí te comparto algunas ideas simples, creativas y muy efectivas para reactivar ese espíritu lúdico que vive en ti:
- Juega
Jueguen a las chapadas, escondidas, rondas, o disfrácense con lo que tengan en casa. No importa si la sala termina patas arriba: lo importante es que se diviertan y se rían juntos.
- Dibuja y pinta con ellos
Los momentos de arte son ideales para hablar, relajarse y dejar volar la imaginación. Yo uso los sketchbooks de Faber-Castell: tienen el tamaño perfecto para dibujar y luego convertirlas en cuadros para decorar tus paredes.
- Ofrece materiales adecuados y estimulantes
Te recomiendo mis infaltables,
- Los Plumones Fiesta 45, tienen un color hermoso, cero tóxicos y son ultra lavables, pueden despertar la creatividad sin temor a mancharse.
- Los Crayones jumbo cremosos de la línea Little creatives, corren rapidísimo y hace unos trazos facilísimos de pintar.
- Las Crayolas Cohete de la línea Little Creatives, que son ergonómicas y seguras.
- Jueguen a modelar con plastilina
Moldeen juntos los personajes que más les gusten a ambos. La nueva línea de plastilinas en colores pastel de Faber-Castell me encanta para esta actividad: suaves, no tóxicas y con tonos cálidos que invitan a crear sin parar.
- Atrévete a pintar con témperas
Sí, en casa. Busca una caja vieja, una cartulina grande o simplemente un pedazo de cartón, y anímate a pintar con manos, pies y todo el cuerpo. A mí me encantan las témperas de faber Castell, esas de de 250 ml en color neon, pintan súper. Es una forma maravillosa de liberar tensiones y disfrutar un momento inolvidable con tu hijo o hija.
💡 Recuerda: no necesitas ser una mamá perfecta, solo una mamá presente. Jugar, reír, crear y ensuciarse un poco (o mucho) son regalos que tus hijos atesorarán por siempre.
Y tú, ¿qué esperas para volver a jugar?
Desde aquí te celebro y te recuerdo:
Eres una mamá suficiente. Lo estás haciendo bien.
Con cariño,